Dinko Bertoncelj
"donde
hay una voluntad hay un camino”
Este es un lema que siempre acompaña a Dinko Bertoncelj,
un hombre cálido y agradecido con la vida y las
oportunidades que, con fe y esfuerzo ha logrado superar
experiencias difíciles desde que vivía en su Eslovenia
natal, durante la guerra y las ocupaciones. Y es con
este mismo lema que a los 77 años volvió a bajar las
pistas del cerro Catedral, después de un grave accidente
bajando el cerro Capilla - montaña que subió decenas de
veces – cuando contaba 72 años.
El mismo nos cuenta sobre su recuperación de esta
manera:
“Es una experiencia muy personal. Yo tuve la enorme
suerte de que no se me rompió la médula, pero tuve un
coágulo que me impidió moverme totalmente, estuve
cuadriplégico durante 1 año, sin poder mover
nada… Después estuve otro año en silla de ruedas y
después de a poco me levantaron.
El primer año tenía 3 kinesiólogos todos los días. Un
día aparecieron en casa Tom Brummel y Berti List de
Fundación Desafío Bariloche, y me ofrecieron la
oportunidad de volver a esquiar nuevamente. Yo no lo
podía creer, era como un sueño.
Me compré un aparato para hacer gimnasia y todos los
días lo utilizo y pienso, el año que viene cuando vengan
Tom y Berti tengo que estar en mejores condiciones; y
cuando llega el momento, aquí está Tom y me dice vamos,
aunque llueva aunque no este muy lindo, y esto me ayudó…
me ayudó mucho y realmente para mí esa fue mi mejor
terapia que me tocó en los últimos tiempos. Ya se lo
conté a todos los kinesiólogos… Me entregaron mi equipo
que consistía en un par de esquís y dos bastones
especiales que tienen 2 pequeños esquíes y un sistema de
frenos. La primera vez comencé con una bajada en el
jardín de mi casa, y dos años más tarde ya estaba
bajando una pista del cerro Catedral”.
Cabe destacar que es en Catedral donde Dinko trabajó y
desarrolló escuelas e instructores de esquí cerca de 50
años, y donde aun vive con Romana, su esposa.
“La montaña a mi me enseñó mucho. En la montaña hay un
montón de dificultades, y si uno afloja cuando ve alguna
dificultad, ya sonó, perdió.”
Su decisión de venir a radicarse a Bariloche se basó en
su necesidad de vivir en un lugar de montaña, con una
naturaleza privilegiada y donde hubiera gente buena para
poder criar a su familia.
“yo necesito estar en un lugar donde haya gente buena.”
Aparentemente Dinko no se equivocó. Tiene una lindísima
familia que lo apoya y acompaña, todos vinculados a
actividades de montaña, familia en la cual encontró la
contención necesaria para seguir adelante.
También descubrió un Bariloche y un Cerro Catedral
distinto donde hay mucha gente trabajando para mejorar
y facilitar la vida de los demás, haciendo una mención
especial para todo el personal de Catedral Alta
Patagonia y a la gente de Desafío Bariloche que, a
través de “sus ángeles” Tom Y Berti, le dieron la
posibilidad de volver a esquiar.
“Mi vida cambió, pero Dios me dio otra oportunidad…”
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